Desde la antigua Grecia se cree que existen cuatro "humores" que definen nuestra alma. ¿Eres puro fuego, aire libre, tierra firme o agua en calma? Responde con honestidad a estas 15 situaciones y revela el arquetipo de personalidad que guía tu vida. ¡El resultado te sorprenderá!
Temperamento es la base innata de cómo reaccionas: tu nivel de energía, tu velocidad para decidir, tu sensibilidad al entorno y tu forma de relacionarte. A diferencia de la personalidad (que incluye hábitos aprendidos) o el carácter (tus decisiones y virtudes), el temperamento es más estable en el tiempo, pero no te encasilla: es un punto de partida para crecer.
Nos apoyamos en el marco clásico de cuatro temperamentos: colérico, sanguíneo, flemático y melancólico.
Nadie es “puro”; solemos tener una combinación con un dominante y un secundario.
El objetivo no es etiquetarte, sino dar lenguaje y enfoque a tus fortalezas y áreas de mejora.
Elegir estrategias de productividad que sí se ajusten a tu ritmo natural.
Mejorar comunicación y relaciones (personal y laboral).
Evitar autosabotajes típicos de tu patrón (procrastinar, sobrecargar, hiperanálisis, etc.)
Cómo se ve: orientado a la acción, le motiva el reto, asume liderazgo con naturalidad.
Fortalezas: foco, velocidad, valentía para tomar decisiones, tolerancia a la presión.
Riesgos habituales: impaciencia, dureza al comunicar, subestimar la fase de análisis.
Cómo se ve: comunicativo, creativo, le cargan las interacciones y lo nuevo.
Fortalezas: carisma, conexión, ideación rápida, contagia energía al equipo.
Riesgos habituales: dispersión, prometer de más, dejar tareas a medias.
Cómo se ve: sereno, diplomático, le gusta la estabilidad y los procesos.
Fortalezas: escucha activa, mediación, consistencia y fiabilidad.
Riesgos habituales: evitar conflictos, postergar decisiones, exceso de comodidad.
Cómo se ve: analítico, sensible a la calidad, disfruta entender a fondo.
Fortalezas: rigor, planificación, estética del trabajo bien hecho.
Riesgos habituales: perfeccionismo paralizante, pesimismo, sobreanálisis.